miércoles 17 de septiembre de 2008


Vuelven las doncellas, vuelven con su fragancia solitaria y entrañablemente delicada, entregan sus fragantes bocas al transeúnte, al paseante, incluso al que ha perdido la dirección de las esquinas o el empuje del viento, hay aromas que rescatan los sentidos del limbo, hay colores que combaten el tiempo y cercenan la melancolía de los pétalos, haciendo a un lado las hojas, que son como túmulos fúnebres. El olvido toma en sus brazos a la luz fría de nuestro invierno, y echa en su bolsillo las lágrimas en las aceras, nos barre la nieve, nos sorprende y mira con dulzura, pues le ha abierto las puertas a esta primavera.

miércoles 9 de julio de 2008

A propósito de un cuento de Bradbury



Y vuelve el péndulo a marcar su martillazo parco, ay del que se oponga a su oscilante determinismo, ni bien se avistan las flores del desierto después de la lluvia, sobreviene otra de las inundaciones pútridas, donde todo se ve del color oscuro del barro, con tantas alimañas escarbando por lo bajo, que el ruido es similar al de un derrumbe, pero, ¿qué se derrumba? muchos saben la respuesta y me niego a mirarla con valentía a los ojos, como Perséfone he comido semillas de granado y aún no quiero pagar el precio por aquello, son cantos desesperados los de aquí abajo, no hay oído humano que se acostumbre a tal cacofonía y es por eso que cada día los que intentan adaptarse a las mareas de brazos y piernas pierden un poco de su humanidad; qué irónico, sólo para tomar las costumbres de los previos habitantes, ser uno más.

He aquí que las manzanas ruedan calle abajo y se estrellan contra los pies de innúmeros transeúntes que rehúsan la inmortalidad ofrecida en los dorado frutos, las pequeñas salvaciones son aborrecidas por todos, admito que me da miedo ser pisoteado para rescatar uno de esos soles frutales, de hecho ni siquiera sé su ubicación, la imagen del mago existe en algún lado, mas, dónde...dónde.

jueves 3 de julio de 2008

Más ecos...


El sordo tañido de la campana en una historia de libros se ensortija sobre mis superficies, las frases, de una belleza arrobadora naufragan en mis noches y traen provisiones hasta este olvidado rincon, encrucijada de sendas, isla perdida en las nubosas noches de antaño. Todo lo que antes cantamos vuelve con su ofrenda de sentido y acompaña las veladas, por eso vuelvo a entonar con animada y pensativa voz: "mi único invierno, confíname dentro de tu luz".

sábado 28 de junio de 2008

Hasta cuándo...


Cumplidas las fases de castañas amargas sobre sus lugares en la cúpula de los recuerdos, vienen en fastuosa procesión largas filas de aromas cobijadas en ropajes perennes, sus timbales entregan un regalo palpitante a costa de risas joviales; combaten fieramente a las hordas grises, con fuerzas menguantes pero con el sino de la victoria en sus escudos y estandartes, es por eso que hay fuerzas increíbles a mis espaldas, vencer es algo inminente, sólo cosa de tiempo.

miércoles 25 de junio de 2008

El salvavidas equívoco

Será interesante ver lo que ocurre con la introducción inesperada de tal cantidad de caos al sistema que de alguna forma se rompen espontáneamente unos pocos círculos viciosos establecidos, creo que debo darle gracias a mi amigo Joselo por entregar tanto de su particular forma en un problema que ya se transformaba para mi en puramente unipersonal. En este momento me río solamente de la curiosidad que me produce conocer lo que ocurrirá.... Como siempre uno de mis amigos me salva del naufragio, son grandes personas.

sábado 21 de junio de 2008

fotograma


Lenguas luminosas lamen los costados de los bucles neuroticos, peatones de colores en praderas bordadas con hilos de ideas, esos seres ajustan sus cuellos, se sacuden el polvo mojado por las saetas acuosas y continúan camino hacia las obligaciones, que como sumisos sirvientes esperan pacientes de espalda al fuego del hogar, para luego chupar la servil sangre humana desde dentro de la almohada.

domingo 8 de junio de 2008






"Pero nada se podrá llevar jamás, lo que he visto con estos cansados ojos"
Una bella frase para un vacío día.